Género(s) y sadomasoquismo: la novela Los esclavos de Alberto Chimal (pp. 73-85; DOI: 10.23692/iMex.13.5)

Prof. Dr. Christian Grünnagel

Es profesor titular de filología románica y didáctica de la literatura en la Universidad de Bochum, Alemania. Obtuvo su doctorado en 2009 con una tesis sobre la estética del teatro francés y español del siglo XVII en la Universidad de Heidelberg. Es autor de artículos sobre el orientalismo literario en España (especialmente en la narrativa cervantina), las poéticas del barroco y los castrati en la ópera, entre otros. En su tesis de “habilitación” se dedicó al análisis de masculinidades en las literaturas latinoamericanas del siglo XX y XXI (Hispanoamérica y Brasil). Es (co-)editor de la revista de filología románica HeLix en Internet y (co-)organizador del Coloquio Anglogermano sobre Calderón así que (co-)editor del Archivum Calderonianum junto con Hanno Ehrlicher, Universidad de Tubinga. Editó en cooperación con profesores de la Universidad de Bremen una antología de interpretaciones de la obra lorquiana Bodas de sangre en la editorial Reclam en 2016. Su proyecto actual se concentra en la construcción literario-cultural de la masculinidad premoderna a nivel europeo con dos centros de interés especiales: el Siglo de Oro español y la ópera barroca.

El artículo ofrece una interpretación de la primera novela del autor mexicano Alberto Chimal, Los esclavos, publicada en 2009 y dedicada al análisis de relaciones sexuales sadomasoquistas. En el centro de la acción se encuentran dos parejas, ambas homosexuales y viviendo varias prácticas – a veces extremas – de índole sadomasoquista: por un lado, dos mujeres, una ya mayor (Marlene), (supuestamente) directora de películas pornográficas, y la otra, muy joven (Yuyis), mantienen una relación de dominio y sumisión con la notable complicación que Marlene puede ser hasta la madre de su “esclava”. La otra pareja se constituye por dos hombres: Golo, millonario decadente, y su “esclavo” apodado de “Mundo”, frecuentemente reducido a algo semejante a un perro o incluso una cosa inanimada. Toda la novela se construye a través de varias secuencias que relatan lo que las dos parejas experimentan en su vida sexual hasta culminar en una ruptura final en ambos casos. Gracias a la estructura narrativa que deja plasmar que nosotros como lectores dependemos completamente de un unreliable narrator, las atrocidades más brutales tienden a disiparse en la niebla de juegos probablemente ficticios que nos presentan el trampantojo de una narración monstruosa de crímenes sexuales en serie. Teniendo en cuenta esta estructura narrativa, la interpretación aquí propuesta hace hincapié en el carácter lúdico de los ‘juegos’ sadomasoquistas narrados a lo largo de la novela e intenta comprender lo que el sadomasoquismo significa como práctica o identidad sexual y qué consecuencias se derivan de dichas prácticas para la construcción de los diversos géneros (en el caso de la novela: masculino y femenino).

The present article offers an interpretation of Alberto Chimal’s first novel, The Slaves, published by this Mexican author in 2009, a novel proposing an analysis of sadomasochistic sexual relations. In the center of the narration, we encounter two couples, both homosexual, acting out various sadomasochistic practices – some of them of an extreme nature –: on the one hand, two women, one of them already older (Marlene) and (supposedly) the director of pornographic movies, and the other, almost still a girl (Yuyis) live a relation of dominance and submission with the noteworthy complication that Marlene could even be the mother of her “slave girl”. The second couple is formed by two men: Golo, a decadent millionaire, and his “slave” nicknamed “Mundo” (‘World’) who is frequently reduced to something like a dog or even an unanimated object. The whole novel consists of various sequences narrating what the two couples experience in their sex life until a final turning point is reached with the forced separation in both cases. Due to a narrative structure that makes as understand that we as readers depend completely on an unreliable narrator, even the most brutal atrocities tend to dissipate in the fog of probably fictitious games showing us the trompe-l’œil of a monstrous storyline of  serial sex crimes. With this peculiar narrative structure in mind, I emphasize the ‘ludic’ character of sadomasochistic ‘plays’ narrated all through the novel, trying to understand what ‘sadomasochism’ means as a sexual practice or identity and what consequences could be drawn from these practices with regard to the construction of different genders (in the case of this novel: masculine and feminine).

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