Coincidencias y no coincidencias: Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas en Mérida (pp. 38-46)

Prof. Dr. Sarah Poot Herrera

La frontera entre México y los Estados Unidos es el tema programático del arte performativo de Guillermo Gómez-Peña, un artista chicano quien emigró a los Estados Unidos a los 22 años. Autodenominándose “performancero migrante” y “borderólogo” (Gómez-Peña 2000: 9) el artista se dedica a poner la frontera en escena de manera lúdica, subversiva y multicéntrica. Su estilo se caracteriza por una estética experimental en que se mezclan expresiones de la cultura pop con declaraciones políticas y una actitud didáctica. Como “borderólogo” Gómez-Peña desafía las fronteras mentales que predeterminan el contacto entre las culturas: En muchos de sus performances se auto-estiliza de manera exageradamente grotesca como delincuente, cuestionando así la imagen estereotípica que existe del mexicano en los Estados Unidos.
En mi contribución analizaré la dinámica entre las fronteras puestas y su transgresión que se manifiesta en la perspectiva fronteriza de Gómez-Peña a nivel cultural y nacional, simbólico y lingüístico. Con los ejemplos de “El Psycho-Linguist” y “Border Interrogation” (del álbum Ethno Techno, 2004) examinaré la transculturalidad en su dimensión de concepto fronterizo. En el contexto de la identidad híbrida y la experiencia migratoria chicanas quiero operar con los términos de exclusión, demarcación y transculturación (cf. Gremels 2014) para mostrar cómo la borderología de Gómez-Peña se mueve entre fronteras puestas, marcadas y superadas.

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