Ciudad Juárez, ‘ni exótica ni emocionante’: (Re)memoración de las víctimas desde los espacios de violencia en la poesía de Arminé Arjona y Carmen Julia Holguín Chaparro

Ana Gabriela Hernández González M.A.

Ana Gabriela Hernández es originaria de  Cd. de Cuauhtémoc, Chihuahua, hizo su licenciatura en Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua en 2002. Realizó sus estudios de Maestría en Letras Hispánicas en la Universidad de Nuevo México en 2010. Actualmente, estudia en candidata al doctorado en Letras Hispánicas por la Universidad de Nuevo México. Sus áreas de interés son los estudios culturales, sobre todo las narrativas que se construyen alrededor de la recuperacion de la memoria de grupos marginales, específicamente la  (re)mememorias de íconos femeninos en las narrativas postcoloniales del siglo XX y XXI así como la representación de las víctimas en los espacios poéticos y narrativos de la literatura del norte actual. Cuenta con distintas publicaciones de ensayos y poemas en diversas en revistas literarias. Actualmente es becaria 2015-2016 del Latin American & Iberian Institute (UNM) para escribir la disertación Diversas de sí,  entre el hoy y el ayer: (Re)memoria de íconos femeninos en tres novelas postcoloniales del siglo  XXI.

Este artículo analiza cómo las poetas chihuahuenses Arminé Arjona y Carmen Julia Holguín Chaparro usan la poesía para recuperar la voz de las víctimas en ciudad Juárez  a través de la apropiación de los espacios de rememoración de la violencia. Los espacios de (re)memorización usados en las poesías que analizo son  físicos, simbólicos y metafóricos (Seydel 2014: 82), desde ellos, la poesía  enuncia la voz del ciudadano / víctima como un discurso de resistencia a la violencia. La poesía que estudió recrea actos específicos del recordar  como lo son ‘la recuperación de la memoria’ desde la articulación de las voces de los grupos marginados así como actos de reconstrucción de la ‘memoria traumática’. La poesía realiza actos de (re)memoración por medio de la recreación de una voz lírica personal en donde ellas cuentan sus historias, también por la evocación de los hechos violentos y la personalización / simbolización del espacio de (re)memorización. La poesía, así, se convierte en un acto político del recordar que se contrapone a las narrativas oficiales  y sus espacios históricos para darles voz a las víctimas.

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